En el marco de nuestro Aniversario N°14, llevamos hasta la comuna de Quilicura una jornada de atenciones dentales junto a la Fundación para la Infancia Ronald McDonald y un grupo amplio de instituciones aliadas. La actividad benefició a más de 20 participantes del Programa PRM Creseres Amancay y volvió a poner en evidencia el valor del trabajo en red.

Una jornada que llegó al corazón del territorio
Esta semana, la Unidad Pediátrica Móvil de la Fundación para la Infancia Ronald McDonald se instaló en las afueras del Programa PRM Creseres Amancay, en la comuna de Quilicura. Hasta ahí llegaron más de 20 niños, niñas y adolescentes que recibieron prestaciones dentales adecuadas a su edad y a las necesidades particulares de cada uno.
Para nosotros, este tipo de iniciativas tiene un sentido que va más allá de la prestación: acercar la salud al territorio es también una forma de restituir derechos. Cuando una atención de calidad llega al lugar donde los niños, niñas y adolescentes están siendo acompañados en su proceso de protección, se reduce una barrera concreta y se construye, en silencio, un entorno más protector.

Articulación que se traduce en derechos
Lo que hizo posible esta jornada fue una articulación amplia entre actores del mundo público y privado. Junto a Fundación Creseres y la Fundación Ronald McDonald, participaron equipos del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, la Oficina Local de la Niñez de Quilicura y representantes de la Ilustre Municipalidad. La actividad fue encabezada por nuestra Directora Ejecutiva, Carmen Gloria Hidalgo, quien compartió este momento con la Directora Ejecutiva de Fundación Ronald McDonald, Rosario Lavandero.

“Este tipo de iniciativas son fundamentales para avanzar en la restitución de derechos y en la generación de entornos más protectores, fortaleciendo tanto a los niños, niñas y adolescentes como a sus familias.”
Carmen Gloria Hidalgo, Directora Ejecutiva de Fundación Creseres

Esta colaboración no es casualidad. Es la expresión concreta de una convicción que sostenemos desde hace años: la protección y el desarrollo de la niñez no son tarea de una sola institución. Requieren articulación, confianza mutua y la disposición real a poner al servicio del territorio las capacidades que cada actor tiene.
El cuidado se construye con muchas manos
Detrás de cada atención hubo un equipo profesional sólido: dentistas, asistentes, estudiantes de la Escuela de Odontología de la Universidad Diego Portales, animadores y el equipo del Programa PRM Creseres Amancay, que desde Quilicura sostiene una labor permanente orientada a la prevención, la protección y la restitución de derechos de niños, niñas y adolescentes.
La presencia de la academia y de organizaciones aliadas no es un detalle decorativo. Es parte del modelo de trabajo que queremos consolidar: uno que combina rigor técnico, alianzas territoriales y una mirada que pone siempre en el centro a quienes el sistema, muchas veces, no logra alcanzar.

Catorce años con el mismo norte
Cuando miramos esta jornada, reconocemos algo que se repite desde el primer día de Fundación Creseres: el trabajo es posible cuando hay personas comprometidas que sostienen, en cada gesto, el sentido de lo que hacen.
Catorce años después, el norte sigue siendo el mismo. Cada niño, niña y adolescente merece oportunidades concretas para crecer con dignidad. Y cada jornada como esta nos recuerda por qué seguimos.

Agradecemos a la Fundación para la Infancia Ronald McDonald, al Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, a la Oficina Local de la Niñez de Quilicura, a la Ilustre Municipalidad de Quilicura y a cada profesional que hizo posible esta jornada.