Desde sus orígenes en 2012, Fundación CreSeres ha trazado su ruta operativa con un norte inalterable: garantizar que los principios consagrados en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño no sean sólo una declaración de intenciones, sino una realidad tangible, medible y viviente. La defensa de la infancia es, para nosotros, una acción concreta que exige compromiso y un trabajo sistemático incesante.
A lo largo de estos 14 años, nuestros hitos institucionales han estado intrínsecamente ligados a los avances e inflexiones del sistema nacional de protección. Hemos asumido el rol de actores clave y agentes de cambio en la implementación de los nuevos y más altos estándares de cuidado, promoviendo el derecho a vivir en familia, posicionando el acogimiento familiar y las prácticas preventivas como alternativas prioritarias, éticas y necesarias frente a la institucionalización.
De la declaración universal a la práctica territorial
La Convención exige que el Interés Superior del Niño sea la consideración primordial. En CreSeres, operativizamos este principio a través de líneas de acción claras y evaluables que orientan el actuar de nuestros más de 600 profesionales. Nuestros compromisos son la hoja de ruta de nuestra intervención diaria:
- Dignidad y Reparación: Garantizar espacios de intervención y acompañamiento seguros, respetuosos y terapéuticos. La dignidad del niño es el punto de partida y el objetivo final de cada decisión técnica que tomamos.
- Participación Efectiva: Reconocer a los niños, niñas y adolescentes como sujetos plenos de derechos. Esto significa escuchar su voz, validar su percepción de su propia historia y hacerlos partícipes activos del diseño de su propio proyecto de vida.
- Incidencia Estructural: No nos conformamos con el trabajo caso a caso. Buscamos aportar activamente desde nuestra vasta experiencia técnica, territorial y jurídica, a la mejora continua del sistema nacional de protección y las políticas públicas en materia de infancia.
Al celebrar estos 14 años de historia institucional, honramos el pasado con la mirada fija en los desafíos del mañana. Seguiremos accionando derechos y demostrando que la protección de la niñez, cuando se ejerce con sentido y compromiso, tiene el poder de cambiar la trayectoria de un país.